Buller: historias de cervezas.

Buller: historias de cervezas.

Este bar se cruzó en momentos muy diferentes, pero siempre con una presencia particular en noches de verano. Hoy recupero esas historias para terminar el año juntos.

Reencuentro lluvioso en Recoleta

Era una noche de lluvia. Antes había pasado por una cafetería hermosa (pueden leer la reseña en este desvío) y el agua había estado intermitente, golpeando el asfalto por momentos y deteniéndose cada media hora. Me subí al subte y cuando salí de la estación Las Heras (un clásico emocional que ya incluí en otros cuentos), el agua ya llegaba a la zona anterior a cruzar los molinetes. Empecé a caminar despacito debajo del paraguas, lo que no impidió que llegara empapada después de saltar los ríos de la avenida. En Buller me esperaba un reencuentro del sur y una catarata de nachos con salsas para picar. El diluvio se calmó y la noche apenas empezaba.

La variedad en las cervezas es una de las claves de los bares. Porque hay tantas opciones como personalidades. Pero también tantos sabores como temas de conversación y las posibles combinaciones te pueden encontrar charlando hasta las 3 de la mañana sin mirar el reloj. Esa noche nos reencontramos con Dani que nos vino a visitar desde el fin del mundo. Y entre anécdota y anécdota, cuando terminamos todo lo que habíamos pedido ya había dejado de llover y teníamos muchas historias para seguir sumando en el cajón.

Hay una decisión clave cada vez que vamos a un bar: decidirnos por un plato en particular o pedir varias opciones para ir picando entre todos. Y no es casual: “¿cómo fue el último viaje?” se lleva un nacho con salsa de la mesa, “¿cómo lo conociste?” se acompaña con una papita condimentada, las historias familiares se recuerdan con un sorbo de limonada de frutos rojos y las amistades eternas se brindan con unas cervezas tiradas. Así, cuando volvemos a casa nunca estamos solos: nos llevamos toda esa compañía sazonada en el corazón.

Viajamos hasta Villa Crespo

De aquellos días en que las buenas y las malas noticias de trabajo se charlaban con una pizza y cervezas en las mesas de la planta baja. Dicen que hablando todo toma su justa medida, y con amigos en Buller Villa Crespo es una frase asegurada. Es impresionante comparar los pensamientos de ayer y hoy, sobre todo en fechas tan claves como fin de año.

Hoy brindamos por los cambios, por esos objetivos cumplidos que tenés que recordar 10 veces porque todavía no podés creer que se hayan hecho realidad, por los abrazos que tenemos la fortuna de dar y recibir todos los días, por los que extrañamos pero se viven a flor de piel. Por todos los sentires que están por despertarse, ahí donde nos lleve nuestra mirada.

Más bares que se mezclan con historias del otro lado de la página.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *